Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes al primer semestre de 2026 ratifican la profundidad del deterioro social en la Argentina. La tasa de pobreza escaló al 32,3% a nivel nacional, alcanzando el registro más elevado desde fines de 2024 y dejando al descubierto el impacto directo del proceso inflacionario sobre el poder adquisitivo de los sectores populares y las clases medias.
A nivel nacional, el fenómeno abarca a más de 15 millones de personas, de las cuales 3,5 millones sufren situaciones de indigencia al no cubrir la canasta básica alimentaria. El cuadro resulta aún más severo al analizar el impacto por grupos de edad, donde el 44,5% de los niños de entre 0 y 14 años se encuentra sumergido en la pobreza, comprometiendo de forma directa el desarrollo de las futuras generaciones.
La brecha santafesina: la capital entre las más postergadas
El relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares expone una marcada disparidad dentro de la provincia de Santa Fe, ubicando al conglomerado de la capital provincial entre los más golpeados del país:
- Gran Santa Fe: La pobreza alcanzó al 38,6% de la población (aproximadamente 215.000 personas), lo que representa un incremento de casi tres puntos respecto al 35,8% registrado en el mismo período de 2025. La indigencia, en tanto, sufrió un salto alarmante al pasar del 6,3% al 9,8% en apenas doce meses, afectando a 54.000 habitantes.
- Gran Rosario: Registró un índice de pobreza del 23,1% y una indigencia del 6,2%. Si bien se ubica por debajo de la media nacional, la cifra refleja la persistencia de una masa crítica de población excluida en el principal centro urbano del sur provincial.
Con el Gran Santa Fe consolidado entre las regiones con mayores niveles de vulnerabilidad del país —solo superado por conglomerados del Noreste y la Mesopotamia—, las cifras oficiales desnudan la insuficiencia de las políticas públicas para contener la caída de los ingresos reales frente al costo de vida.
