La provincia de Santa Fe se posiciona como el distrito más golpeado del país en materia laboral desde el inicio de la actual gestión nacional, registrando una retracción de 21.531 puestos de trabajo formales y el cierre de 3.239 empresas entre noviembre de 2023 y julio de 2026. Los datos, desprendidos de las series estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y complementados por los informes de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), señalan que el sector pyme concentra más del 80% de la destrucción de empleo, siendo la industria manufacturera, el transporte y el almacenamiento los rubros más castigados por la caída del consumo y la contracción de la actividad fabril.
El impacto recesivo golpea con dureza en el entramado productivo regional y en el cordón industrial del Gran Rosario, donde se multiplicaron los recortes de personal, suspensiones y cierres de plantas emblemáticas como Electrolux y Pampa Energía. Mientras las grandes corporaciones logran sostener sus márgenes de rentabilidad a través de la reducción drástica de la masa salarial real —la cual experimentó una caída superior al 16% según estimaciones de la banca pública—, el universo de las pequeñas y medianas empresas absorbe el peso principal de la crisis operativa, con retrocesos históricos en ramas clave como la maquinaria agropecuaria, que se desplomó cerca de un 38% interanual.
En paralelo al desplome productivo, la situación socioeconómica profundiza la vulnerabilidad de los sectores pasivos frente a indicadores de indigencia y pobreza que continúan ensanchándose. Con jubilaciones mínimas que, aun sumando el bono extraordinario congelado, se ubican por debajo de la línea de pobreza, y un panorama presupuestario restrictivo de cara al próximo año, el tejido económico santafesino atraviesa un escenario crítico marcado por la asfixia del mercado interno, la apertura importadora y la pérdida sostenida de capacidades industriales en el territorio provincial.
