El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, Itamaraty, convocó de urgencia a la encargada de negocios de la embajada argentina en Brasilia, Emilia Cortés. La cita tuvo como objetivo central exigir precisiones sobre la presunta colaboración o logística prestada por el gobierno de Javier Milei para facilitar el escape del senador Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, tras haber atravesado territorio argentino y ecuatoriano previo a su arribo a Miami.
El encuentro, desarrollado en un clima de extrema cautela, fue encabezado por el embajador a cargo del Departamento de Mercosur de Itamaraty, João Marcelo Galvão de Queiroz. A pesar de la gravedad institucional que reviste el cruce de fronteras de un legislador investigado, las autoridades de la administración de Luiz Inácio Lula da Silva optaron por un manejo protocolar de bajo perfil para evitar una escalada directa con la Casa Rosada.
Esta nueva fricción diplomática se produce sobre un vínculo bilateral gravemente deteriorado. La representación diplomática argentina en Brasilia se encuentra actualmente acéfala de embajador tras la remoción de Daniel Raimondi en agosto pasado, una medida adoptada por el Palacio de Planalto luego de los recurrentes cruces verbales entre ambos mandatarios y el explícito respaldo del gobierno argentino al clan Bolsonaro.
