La entidad oficial Rosstat reconoció este domingo 1 de noviembre haber sufrido un masivo ataque cibernético planificado contra sus plataformas digitales. La incursión en la red institucional afectó servidores informáticos centrales y diversas sedes regionales en todo el territorio ruso.
Los colectivos cibernéticos Silent Crow y Ciberpartisanos BY aseguraron haber vulnerado veinticinco mil equipos de computación en todo el sistema. La extracción de la información comprendería unos veintitrés terabytes con registros detallados sobre las bajas humanas durante el conflicto bélico.
El organismo estatal ruso admitió la agresión digital prolongada pero desmintió categóricamente la filtración de bases de datos protegidas por ley. La recuperación de los sistemas operativos se encuentra en marcha mientras las autoridades intentan restablecer el acceso a los portales oficiales.
El acceso a registros sobre las pérdidas militares representa un asunto altamente sensible debido al hermetismo mantenido por el gobierno moscovita. La difusión de documentos estadísticos oficiales permanece restringida en las plataformas públicas de la agencia desde hace varios meses.
Las agrupaciones responsables de la acción informática ya habían sido calificadas previamente como organizaciones extremistas por la justicia de Moscú. La continuidad de las agresiones tecnológicas contra infraestructuras clave del Estado profundiza las tensiones en el ámbito de la seguridad cibernética internacional.
