Las autoridades de Estados Unidos ampliaron los cargos contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y los acusaron de participar en una conspiración para torturar a personas detenidas durante el gobierno venezolano. La nueva presentación judicial suma denuncias por violaciones a los derechos humanos a las causas que ambos ya enfrentaban por narcotráfico y posesión de armas.
Según la acusación revisada, Maduro habría autorizado el uso de torturas, detenciones arbitrarias y violencia contra opositores como parte de un esquema destinado a conservar el poder. El documento menciona presuntos casos de golpes, descargas eléctricas, asfixia y amenazas utilizadas como mecanismos de intimidación.
Maduro y Flores permanecen detenidos en Nueva York desde enero, luego de una operación estadounidense en Caracas. Ambos se declararon inocentes de los cargos de narcotráfico que ya pesaban sobre ellos y podrían enfrentar penas severas si fueran condenados.
La acusación incluye a ciudadanos estadounidenses
La presentación judicial sostiene que entre las presuntas víctimas hubo tres ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. Sus identidades no fueron difundidas en los documentos.
Uno de los casos descriptos corresponde a un hombre que, según la acusación, fue golpeado y sometido a descargas eléctricas durante meses de encarcelamiento. Otro habría sufrido lesiones que requirieron hospitalización, mientras que un tercero habría sido golpeado reiteradamente y sufrió una lesión permanente en un ojo.
La acusación también señala la participación de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo venezolano señalado durante años por organizaciones de derechos humanos por presuntos abusos contra opositores.
Entre los nombres mencionados aparece el exgeneral Hugo Carvajal, antiguo funcionario chavista que rompió con Maduro, se declaró culpable de cargos de narcotráfico en Estados Unidos y se ofreció a colaborar con la Justicia contra su antiguo jefe.
Maduro lleva además años bajo investigación de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad vinculados con la represión contra opositores. El exmandatario ha negado las acusaciones.
Cilia Flores pidió prisión domiciliaria
En paralelo con la presentación de los nuevos cargos, Cilia Flores compareció ante un tribunal federal de Nueva York. Sus abogados solicitaron que sea liberada de prisión y permanezca bajo arresto domiciliario debido a problemas de salud.
La defensa argumentó que Flores, de 69 años, presenta problemas cardíacos que requieren atención médica y que podría ser sometida a una cirugía. También señaló que perdió alrededor de 11 kilogramos durante su detención y que padece mareos, vértigo y falta de aire.
Los abogados solicitaron además el cierre del proceso bajo el argumento de que Maduro y Flores contarían con inmunidad derivada de sus cargos como presidente y primera dama de Venezuela.
Los fiscales estadounidenses rechazaron el pedido de libertad y consideraron que Flores representa un riesgo elevado de fuga y un peligro para la sociedad. La Justicia deberá resolver ahora tanto la situación de su detención como el avance de las nuevas acusaciones.
La ampliación de los cargos suma una nueva dimensión al proceso judicial contra la expareja presidencial venezolana y coloca las presuntas violaciones a los derechos humanos en el centro de una causa que ya incluía acusaciones vinculadas al narcotráfico.
