El discurso de la austeridad y la eficiencia administrativa vuelve a chocar de frente con los números oficiales de la macroeconomía subnacional. Según datos publicados por el Ministerio de Economía de la Nación sobre el primer semestre de 2026, Santa Fe se posicionó como el segundo distrito con mayor desequilibrio financiero de la Argentina, solo por detrás de Tierra del Fuego. En un mapa nacional donde 17 provincias lograron registrar superávit y sanear sus balances en comparación con el año anterior, la gestión santafesina quedó confinada al lote de seis jurisdicciones con números rojos, alcanzando un déficit financiero del 12,5% de sus recursos.
La explicación del rojo provincial responde a una combinación de retracción de recursos y una marcada expansión del gasto público. Mientras que los ingresos totales de Santa Fe sufrieron una caída del 0,6% en términos reales durante los primeros seis meses del año, las erogaciones estatales crecieron un 9,7%. Este comportamiento expansivo ubicó a la provincia como la segunda de mayor incremento en el gasto a nivel nacional, solo superada por Neuquén (+10,2%). Sin embargo, a diferencia del distrito patagónico —cuyos ingresos escalaron un 15,5%—, Santa Fe volcó más recursos al mercado sin un correlato de ingresos que sustente la estructura financiera.
El informe oficial expone además un fuerte descalce en la masa salarial del Estado provincial: la incidencia del gasto en personal se disparó del 96% de los ingresos corrientes propios en 2025 al 102,8% en el primer semestre de 2026, sobrepasando la capacidad de recaudación directa. Como único atenuante en el balance, la declaración de la emergencia previsional logró moderar el déficit de la caja de jubilaciones del 5,8% al 4% de los ingresos corrientes. No obstante, con un resultado primario negativo de 11,3 puntos, la gestión santafesina enfrenta severos interrogantes sobre la sostenibilidad de su política económica en el corto plazo.
