La administración encabezada por el presidente chileno José Antonio Kast concretó la deportación de un nuevo contingente de 40 ciudadanos extranjeros con destino a Colombia y Perú. El operativo, coordinado por el Servicio Nacional de Migraciones y la Policía de Investigaciones (PDI), se enmarca en el denominado Plan de Reordenamiento Migratorio y consolida una agenda de endurecimiento de los controles fronterizos y de expulsión acelerada de personas con condenas o procesos judiciales pendientes en el país transandino.
De acuerdo con los datos oficiales brindados por las autoridades chilenas, de los 32 ciudadanos colombianos y 8 peruanos embarcados en este noveno vuelo charter, 28 contaban con antecedentes penales por delitos de alta gravedad, tales como tráfico de drogas, robo con violencia, portación ilegal de armas de fuego y homicidio culposo. La nómina incluyó a personas requeridas por tribunales internacionales y con múltiples causas judiciales en trámite dentro del territorio chileno.
Con esta última medida, la cifra total de expulsados durante 2026 ascendió a 1.764 personas, lo que representa un incremento del 39% en comparación con el año anterior y un promedio superior a seis deportaciones diarias. Desde la Subsecretaría del Interior destacaron además que el esquema se complementa con más de 10.000 salidas voluntarias registradas en el año —en su mayoría de nacionalidad venezolana—, reabriendo en la región el debate sobre el equilibrio entre la seguridad pública, la gestión fronteriza y el tratamiento institucional del fenómeno migratorio.
