El desvío de emergencia de un avión de la aerolínea Flydubai que conectaba Abu Dabi con Tel Aviv desató una fuerte controversia política e internacional. Tras registrar una alerta sobre el espacio aéreo jordano, acompañada por pérdidas de altitud y la interrupción en las comunicaciones con la cabina, la aeronave debió aterrizar en la ciudad saudí de Tabuk. Ante la sospecha inicial de un secuestro en pleno vuelo, la Fuerza Aérea de Israel llegó a desplegar aviones militares en la zona de frontera para monitorear el incidente.
Apenas trascendió el suceso, los ministros israelíes de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y de Finanzas, Bezalel Smotrich, atribuyeron el episodio a una acción terrorista deliberada. Ambos funcionarios sostuvieron que un individuo intentó tomar el control del aparato para estrellarlo con 180 pasajeros israelíes a bordo. Ben Gvir calificó el hecho como una muestra de que no cabe ningún acuerdo con el terrorismo y exigió profundizar la ofensiva militar en Irán, Líbano y Gaza, mientras que Smotrich reclamó represalias directas contra los autores y los Estados patrocinadores.
Por su parte, la compañía aérea Flydubai confirmó que el vuelo sufrió una eventualidad en ruta pero remarcó que el aterrizaje en territorio saudí se realizó de forma segura. La empresa informó que tanto los pasajeros como la tripulación resultaron ilesos y que se encuentra colaborando con las autoridades aeronáuticas para esclarecer las causas técnicas y operativas del hecho, mientras que testimonios de ocupantes difundidos por medios israelíes aluden a una intervención a bordo para contener a la tripulación.
