Un nuevo choque contra la realidad de la infraestructura ferroviaria volvió a paralizar a la capital provincial. Durante la noche, una formación del Belgrano Cargas descarriló a la altura de las calles Lavaisse y Vélez Sarsfield, dejando un tendal de vagones volcados sobre las vías y dejando en evidencia la falta de respuesta rápida frente a un problema reiterado que afecta la vida cotidiana de miles de vecinos.
El impacto sobre la movilidad urbana es total. Las primeras horas de este viernes arrancaron con un colapso en el flujo vehicular debido al bloqueo absoluto en arterias clave como avenida General Paz y calle Cassanello. Los automovilistas se ven obligados a improvisar desvíos hacia la Costanera o la avenida Aristóbulo del Valle, en medio de demoras previsibles que ponen a prueba la paciencia de los ciudadanos ante un sistema de transporte de carga que sigue operando con graves deficiencias en pleno ejido urbano.
Pese a que cuadrillas del Belgrano Cargas arribaron al lugar para iniciar las maniobras de remoción, la lentitud del operativo prolonga la emergencia vial. Mientras las autoridades recomiendan circular con extrema precaución y anticipar los tiempos de viaje, el episodio reabre el debate sobre el peligro persistente que representan los trenes de carga atravesando zonas densamente pobladas sin las garantías de seguridad ni el mantenimiento adecuado.
