El leve margen de recuperación con el que había iniciado el 2026 se disipó con rapidez durante el segundo trimestre, confirmando la falta de dinamismo en la estructura productiva y comercial de Santa Fe.
Según el último reporte del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (CES-BCSF), el Índice Coincidente de Actividad Económica (ICA-SFE) registró una caída del 0,9% entre abril y junio, tras un magro avance del 0,3% en el primer trimestre. Con estos guarismos, la actividad provincial acumuló un retroceso del 0,7% en los primeros seis meses del año, marcado por un Índice de Difusión inferior al 40%, lo que evidencia que la mayoría de los sectores económicos operan en terreno negativo.
El enfriamiento de la economía golpeó con dureza al mercado laboral y al poder adquisitivo. Si bien el empleo registrado formal mostró un saldo semestral prácticamente neutro (+0,1%), la provincia contabiliza una pérdida neta de 5.500 puestos en el sector privado y 1.800 en la administración pública nacional respecto a diciembre de 2025. A este panorama se suma un desplome del 18,3% en la demanda laboral por parte de las empresas y un deterioro del 2,8% en el salario real registrado acumulado a junio, factor que condiciona severamente la capacidad de consumo en los centros urbanos como el Gran Santa Fe y el Gran Rosario.
El impacto sobre el consumo masivo y los bienes durables expone el deterioro de los ingresos. Aunque las ventas en supermercados cerraron el semestre con una leve variación positiva del 1,2%, 8 de los 11 rubros relevados finalizaron en rojo, encabezados por bajas en indumentaria, panadería y bebidas. En el mercado automotor, el escenario fue más drástico: tras un inicio en alza, el patentamiento de vehículos se derrumbó un 11,3% en el segundo trimestre, registrando un saldo semestral de -5,3%. Por su parte, la construcción desaceleró el uso de cemento pórtland, acumulando un tímido 1,5% de mejora.
El sector industrial logró sostenerse como el único indicador con balance positivo (+0,6% semestral), impulsado principalmente por el complejo agroexportador y la molienda de oleaginosas (+2,4%), además del sector lácteo (+1,7%). Sin embargo, la contracción en los insumos energéticos básicos —con caídas del 3,8% en gas industrial, 1,4% en energía eléctrica y 6,2% en hidrocarburos— enciende las alarmas sobre el nivel de utilización de la capacidad instalada y proyecta un escenario de cautela para la segunda mitad del año.
