La investigación por el femicidio de Camila Agustina Vecchiarello, la joven rosarina de 26 años hallada sin vida en la localidad sanjuanina de Barreal mientras cursaba su formación en Gendarmería Nacional, sumó un dato determinante: los estudios forenses confirmaron que la víctima estaba embarazada y que recibió nueve heridas de arma blanca. La novedad se dio a conocer durante la audiencia de formalización de la causa, donde el juez de Garantías Federico Rodríguez dictó un año de prisión preventiva para la expareja de la víctima, Carlos Gonzalo Rivero, bajo la imputación de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Durante su declaración de ocho minutos, el imputado negó la autoría del crimen y argumentó que las lesiones mortales en el cuello se las provocó la propia víctima tras una discusión en el departamento que alquilaban. Sin embargo, la hipótesis presentada por el Ministerio Público Fiscal, encabezado por el fiscal Adolfo Díaz, desarticuló la estrategia defensiva al sostener que se trató de un ataque directo que incluyó agresiones físicas previas, cortes defensivos en las manos de la joven y dos estocadas profundas que le provocaron la hemorragia fatal.
Entre los elementos clave incorporados al expediente figura una nota manuscrita hallada en la escena del hecho y atribuida a Rivero, donde pide disculpas a los familiares de la víctima, sumado al testimonio de la expareja del imputado a quien contactó antes de ser detenido. El dictamen judicial otorgó un plazo de 12 meses para el desarrollo de la investigación penal preparatoria, en un caso que reabre el debate sobre la respuesta estatal e institucional en contextos de violencia de género que afectan a personal en formación de las fuerzas de seguridad.
