En una decisión unánime que marca un viraje en la política monetaria estadounidense, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal aprobó un incremento de un cuarto de punto porcentual en las tasas de interés de referencia, situándolas en un rango de entre el 3,75% y el 4,00%. El ajuste representa la primera suba dictaminada por el organismo desde julio de 2023 y se constituye como la primera medida de fondo bajo la conducción de Kevin Warsh, el titular del banco central designado por Donald Trump.
El endurecimiento del crédito responde a una inflación persistente que se mantiene por encima del 3% anual, impulsada por las tensiones arancelarias globales, el encarecimiento de los costos energéticos tras el conflicto en Irán y la fuerte demanda de capitales vinculada al sector tecnológico. Según el comunicado oficial de la Fed, la medida busca acelerar la convergencia hacia la meta inflacionaria del 2%, en un contexto donde 16 de los 18 funcionarios del organismo anticipan al menos un incremento adicional de un cuarto de punto antes del cierre del año.
El movimiento de la entidad monetaria norteamericana expone tensiones institucionales con el Ejecutivo de ese país, que presionaba por un sesgo de flexibilización y rebaja de costos financieros. A nivel regional y provincial, el encarecimiento de la tasa internacional vuelve a tensar las condiciones de acceso al financiamiento para los mercados emergentes y los Estados subnacionales, encareciendo las emisiones impositivas y el costo de refinanciación de deudas soberanas.
