Al menos 11 personas murieron y otras tres resultaron gravemente heridas tras una incursión armada perpetrada en la localidad de KwaMakhutha, unos 30 kilómetros al sur de Durban, en la costa este de Sudáfrica. El hecho se produjo cuando tres atacantes armados ingresaron a una vivienda particular donde se desarrollaba una reunión social y dispararon a quemarropa contra los presentes antes de darse a la fuga.
Las autoridades del gobierno provincial de KwaZulu-Natal confirmaron que diez de las víctimas, entre las que se encontraba una mujer embarazada, fallecieron en el lugar de forma instantánea, mientras que una undécima víctima perdió la vida tras ser trasladada a un centro médico. Frente a la gravedad de lo acontecido, la Policía Nacional ordenó un plan de contingencia especial de 72 horas para cercar la zona e intentar dar con el paradero de los tres sospechosos, quienes permanecen prófugos.
Si bien las fuerzas de seguridad aún no determinaron el móvil de la matanza, los investigadores informaron que algunas de las víctimas estaban vinculadas a pesquisas por actividades ilícitas previas, por lo cual no se descuenta la hipótesis de un ajuste de cuentas entre bandas rivales. Paralelamente, se analizan peritajes sobre un vehículo incendiado en las inmediaciones del lugar para corroborar si fue utilizado en la huida.
El episodio vuelve a poner en evidencia la profunda crisis de seguridad ciudadana e institucional que atraviesa Sudáfrica, un país golpeado por la proliferación de armas de fuego ilegales y altísimas tasas de criminalidad. En los últimos tres meses, la policía sudafricana contabilizó más de 5.400 homicidios, una dinámica violenta que mantiene a las principales provincias bajo despliegues militares de emergencia autorizados por el Poder Ejecutivo nacional.
