La parálisis del mercado interno y la caída sistemática de las ventas se consolidan como el principal freno para la economía en la provincia y el país. Según los últimos datos de la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, el sector industrial prevé un escenario signado por la caída de la producción y la destrucción de puestos de trabajo, mientras que las grandes cadenas de supermercados anticipan una falsa estabilidad con nuevas remarcaciones en góndola y nula incorporación de personal.
El Indicador de Confianza Empresarial en la industria manufacturera volvió a exhibir un terreno marcadamente negativo (-20,2%), reflejando el ahogo del entramado fabril. Más de la mitad de los industriales encuestados (52,9%) admitió que sus carteras de pedidos están por debajo de lo normal y un 25,3% calificó la situación de su empresa como directamente mala. Para los próximos meses, casi un 20% de las fábricas proyecta seguir reduciendo sus niveles de producción ante la incapacidad del consumo local para absorber la oferta.
El reflejo de este enfriamiento en el mercado laboral es contundente: el 16,5% de las industrias proyecta achicar sus plantillas de empleados, mientras que apenas un insignificante 3,7% planea contratar. En el comercio masivo la cautela es extrema: aunque un 84,3% de los supermercados mantendrá su nómina estancada, un 13,5% prevé despidos y más del 62% confirmó que volverá a remarcar precios de venta en el próximo trimestre, trasladando la presión inflacionaria directamente al bolsillo de los consumidores.
Ambos sectores coinciden en el diagnóstico: la demanda interna insuficiente es la principal barrera estructural para el sostenimiento del negocio, superando el 53% de las menciones en la industria y casi el 60% en el comercio. Con un acceso al crédito calificado como «difícil» por más del 30% de los empresarios, el aparato productivo santafesino y nacional queda atrapado en una espiral de consumo deprimido, costos operativos al alza y achicamiento laboral.
