El espejismo del ordenamiento económico volvió a chocar contra la realidad del territorio. Según el último informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el Índice de Actividad Económica (ICA-SFE) confirmó un semestre para el olvido con una contracción acumulada del 0,7% entre enero y junio de 2026. La leve reactivación insinuada a comienzos de año se agotó de manera abrupta, dejando un mapa productivo dominado por señales rojas y sectores clave al borde de la parálisis.
Los datos del reporte exponen el impacto directo sobre los bolsillos y las mesas de las familias santafesinas. La demanda laboral se derrumbó un preocupante 15,4% interanual, mientras que los puestos de trabajo formales y las remuneraciones reales continúan en terreno negativo. Esta erosión del poder adquisitivo se tradujo en una caída ininterrumpida de las ventas en supermercados durante un año entero (-1,9% interanual) y en una estruendosa caída del patentamiento de automotores (-12,8% interanual), dejando en claro que el consumo masivo se encuentra congelado.
El único contrapeso para amortiguar el colapso provincial proviene del complejo agroindustrial, donde la maquinaria agrícola (+9,5% interanual), la industria aceitera (+4,5%) y el sector lácteo aportaron los únicos números positivos del semestre. Sin embargo, desde la entidad bursátil advirtieron que la fase recesiva dista de estar superada. Sin una recuperación de la demanda interna y el empleo privado, la provincia corre el riesgo de consolidar un estancamiento prolongado que amenace la estabilidad social y productiva de Santa Fe.
