El Fondo Monetario Internacional (FMI) se pronunció formalmente sobre la situación financiera de las familias en Argentina y descartó que la reciente suba en los niveles de morosidad comprometa la solidez del sistema bancario nacional.
A través de su portavoz oficial, Julie Kozack, el organismo multilateral encuadró el fenómeno como un efecto acotado de la coyuntura económica y remarcó que las entidades de crédito mantienen coeficientes adecuados de liquidez y liquidez de reserva para amortiguar los incumplimientos de pago.
Según el análisis difundido por la vocera, la tasa de incobrabilidad de los hogares representa una cifra moderada en el contexto regional que no compromete la estabilidad financiera, dado que las regulaciones vigentes cubren más del 85% de las deudas en mora. Sin embargo, el FMI reconoció la disparidad en la recuperación económica del país, admitiendo que el crecimiento registrado hasta el momento se encuentra concentrado en sectores primarios e indivisos —como la energía, la minería y el complejo agroexportador— mientras el consumo masivo y la industria muestran signos persistentes de contracción.
Para consolidar el proceso de estabilización y extender sus efectos al conjunto de la población, el FMI insistió en la necesidad de avanzar sobre reformas estructurales de fondo. En esa línea, el organismo subrayó como prioridades estratégicas la acumulación sostenida de reservas internacionales, la preservación del superávit fiscal, el fortalecimiento de la independencia del Banco Central y el desarrollo de obras de infraestructura vial y ferroviaria para destrabar los cuellos de botella que frenan la competitividad del sector privado.
