Las condiciones climáticas en la provincia de Santa Fe continúan mostrando signos de fuerte inestabilidad y marcas térmicas por debajo de lo habitual, generando una persistente preocupación en los sectores productivos y en la comunidad. Según advirtieron especialistas del clima, la prolongada falta de calentamiento solar sobre los suelos interrumpe la correcta germinación de las siembras de estación, un daño colateral derivado del evento meteorológico que trasciende las lluvias intensas. Para las primeras jornadas de la semana se esperan mañanas frescas con mínimas de 10°C y máximas que no superarán los 23°C, en un escenario donde el abrigo seguirá siendo indispensable.
La tregua del tiempo estable durará muy poco, ya que los modelos meteorológicos confirman el regreso de una extensa ventana de inestabilidad que afectará a la capital provincial y sus alrededores desde el miércoles por la noche hasta el domingo. Impulsada por la dinámica del fenómeno de El Niño, la atmósfera registrará cambios abruptos con alta probabilidad de celdas de tormenta severas que pueden desarrollarse en lapsos breves. Esta variabilidad extrema complica tanto la planificación agropecuaria como las actividades urbanas, exponiendo la falta de previsión y la vulnerabilidad de la infraestructura ante eventuales anegamientos.
En paralelo, los informes oficiales de la Prefectura Naval Argentina y la Secretaría de Recursos Hídricos provincial muestran un monitoreo permanente sobre el comportamiento de las cuencas. Mientras el río Paraná se mantiene estacionario en el puerto de Santa Fe con 3,70 metros y muestra subas en tramos superiores como Corrientes, el río Salado registra descensos en Tostado y Recreo, aunque experimenta leves repuntes a la altura de Santo Tomé con 3,84 metros. El panorama hídrico y climático exige una vigilancia gubernamental activa ante el inminente período de precipitaciones para evitar sobresaltos en los sectores más vulnerables de la región.
