La decisión de la multinacional Electrolux de cerrar definitivamente su planta de producción en la zona sudoeste de Rosario encendió las alarmas en el entramado industrial santafesino. Tras sufrir un drástico achicamiento que redujo su planta de 800 a 200 empleados en los últimos años, la firma anunció el cese total de sus actividades operativas para volcarse a un esquema de importación directa de electrodomésticos desde sus sedes en Brasil y China.
Frente a la gravedad del cuadro, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se movilizó a la sede del Ministerio de Trabajo provincial para exigir la declaración de nulidad de las cesantías y la aplicación de la conciliación obligatoria. Desde la conducción sindical advirtieron que la apertura irrestricta de importaciones y la constante caída del consumo interno están desmantelando la matriz productiva nacional, advirtiendo que este tipo de decisiones empresariales deja a familias santafesinas en la calle y destruye la capacidad industrial de la región ante la inacción de las autoridades.
