La radiofonía de Santa Fe atraviesa una jornada de profundo duelo tras confirmarse la muerte de Roberto «Cacho» Galé a los 90 años. Quien supiera ser la voz insignia de LT9 por décadas y un pilar del periodismo radial local, falleció dejando un vacío significativo en el ecosistema de medios de la ciudad. Su partida no solo representa la pérdida de un profesional emblemático, sino que expone el contraste inevitable entre una era dorada del oficio periodístico, basada en el rigor y la cercanía, y las lógicas mediáticas actuales.
Un legado forjado al calor del micrófono y la ética profesional
La trayectoria de Cacho Galé comenzó en 1959 al ingresar a LT9, donde logró el cargo de locutor en 1962. A lo largo de más de seis décadas, construyó un vínculo indestructible con el oyente santafesino, alcanzando su punto cúspide con el histórico ciclo Piedra Libre, programa que marcó las mañanas locales durante casi veinte años. Su versatilidad también lo llevó a la televisión en Canal 13 con propuestas vinculadas a la identidad regional, demostrando que la comunicación local podía construirse con identidad, jerarquía y compromiso ético sin responder a los dictados del centralismo.
El reconocimiento institucional y el desafío para el periodismo que viene
Distinguido en julio de 2024 por el Concejo Municipal por su aporte inestimable a la cultura y la comunicación local, Galé representó hasta sus últimos días la vigencia del medio frente a los intempestivos cambios tecnológicos. Colegas y referentes de la comunicación expresaron su pesar y destacaron la huella indeleble que dejó en generaciones de periodistas. Su fallecimiento no debe quedar en el simple homenaje protocolar; debe funcionar como un llamado a la reflexión sobre el rumbo del periodismo santafesino y la necesidad de recuperar la sustancia y el compromiso que Galé encarnó a lo largo de toda su vida.
