El recinto del Senado santafesino volvió a ser escenario de un espectáculo bochornoso que expone las falencias del trabajo legislativo en la provincia. Durante la sesión en la que se trataba la Ley de Violencia de Género, el presidente provisional de la Cámara alta, Felipe Michlig, descargó su furia contra las bancas vacías, apuntando de manera directa contra legisladores de su propia coalición, Unidos para Cambiar Santa Fe. La jornada no solo rozó el abismo de la falta de quórum frente a un tema de alta sensibilidad social, sino que sacó a la luz la holgada rutina de un cuerpo que sesiona apenas dos veces al mes y dejó al descubierto las fricciones internas que paralizan el avance de leyes clave en la Legislatura.
«Dos veces al mes sesionamos»: la admisión del ausentismo y el privilegio legislativo
De los 19 senadores que integran la Cámara, solo 12 estuvieron en sus bancas para habilitar el debate. El dato más escandaloso radica en que 5 de los 7 ausentes pertenecen al oficialismo, entre ellos el senador por el departamento La Capital, Paco Garibaldi. Michlig, hombre fuerte del radicalismo y cercano al gobernador Maximiliano Pullaro, no ocultó su malestar ante un bloque que ostenta casi el 74 % de las bancas pero incumple de manera sistemática su deber básico. En su descargo, el legislador expuso el cómodo régimen acordado en el recinto: «Tenemos que cambiar un poquito el chip en la cabeza y decir: dos veces en el mes solamente sesionamos», recriminó. El reproche puso en evidencia un pacto político implícito que hace pasar por alto el reglamento interno, el cual estipula sesiones semanales todos los jueves.
Pases de factura a la Cámara de Diputados y la interna feroz en el frente oficialista
La tensión parlamentaria no se agotó en la incontable lista de faltazos. En un tiro de elevación hacia la Cámara baja, Michlig apuntó sin rodeos contra la diputada socialista Lionela Cattalini, titular de la comisión encargada de revisar las iniciativas de seguridad enviadas por la Casa Gris. «Muchas veces es el discurso para afuera, pero después en las acciones no son tan eficientes», disparó el senador, exigiendo la aprobación inmediata de proyectos que llevan más de cinco meses encajonados. El cruce directo entre el radicalismo y el socialismo deja al descubierto que, mientras la provincia demanda respuestas urgentes contra la violencia, las disputas de ego y la ineficiencia interna frenan las herramientas legislativas
