El ámbito cultural internacional fue escenario de un audaz golpe criminal tras la sustracción de la portada de bronce del Libro del Apocalipsis, una obra monumental diseñada por el artista surrealista Salvador Dalí. El hecho ocurrió durante la noche del domingo en las instalaciones del Centro de Arte Contemporáneo de Issoire, en el centro de Francia, donde la pieza de 150 kilos —engalanada con incrustaciones de oro, conchas marinas y catorce variedades de piedras preciosas— permanecía exhibida en el marco de una muestra temporal de relevancia global.
Las autoridades judiciales de Clermont-Ferrand abrieron una investigación penal para dar con los responsables de un atraco que pone de manifiesto fallas drásticas en los esquemas de seguridad y vigilancia de las instituciones culturales públicas. El objeto sustraído forma parte de un proyecto encargado en 1958 por el editor Joseph Forêt, el cual integró las creaciones de catorce figuras referentes del siglo XX sobre pergaminos de piel de cordero, convirtiéndose en su momento en el volumen más costoso del mundo y en una pieza irremplazable del patrimonio surrealista.
El coleccionista y restaurador Christian Karoutzos, quien adquirió la obra en 2003 para evitar que fuera fragmentada y subastada por partes en el mercado privado, expresó su consternación ante la pérdida. En paralelo, funcionarios municipales catalogaron la sustracción como un perjuicio incalculable para la comunidad artística, mientras los peritos especializados en delitos contra el patrimonio cultural analizan los circuitos ilegales de tráfico de arte y el riesgo inminente de que la estructura sea reducida o fundida por el valor comercial de sus metales.
