Una jornada trágica volvió a poner bajo la lupa a los gigantes de la industria del entretenimiento en Estados Unidos. Una persona perdió la vida y varias resultaron con heridas de diversa consideración tras un grave incidente registrado en el parque temático Six Flags Over Georgia, ubicado a unos 24 kilómetros de la ciudad de Atlanta. El Departamento de Policía del Condado de Cobb inició una investigación penal e inspección técnica para determinar las causas exactas del hecho, en medio de relatos de testigos que señalaron que la víctima fue expulsada del vehículo en pleno recorrido.
A pesar de que la administración del parque intentó resguardar los detalles del hecho, imágenes aéreas captadas por medios locales mostraron la imponente montaña rusa «Goliath» —una estructura de 60 metros de altura que alcanza velocidades de 112 km/h— detenida a mitad de su trayecto, mientras equipos de emergencia evacuaban a los pasajeros atrapados. Si bien la corporación emitió un comunicado expresando condolencias, la falta de precisiones inmediatas sobre los mecanismos de sujeción encendió las alarmas sobre la efectividad de las inspecciones operativas.
El trágico suceso no constituye un hecho aislado dentro del historial reciente de la firma, considerada el mayor operador de parques de diversiones de Norteamérica. Apenas semanas atrás, la compañía se vio obligada a clausurar otra montaña rusa en California tras acumular más de un centenar de denuncias por lesiones cerebrales. El nuevo accidente en Georgia expone el riesgo al que se exponen miles de usuarios ante la aparente postergación de la seguridad técnica en función de la rentabilidad comercial.
