En el marco de la cumbre Argentina Week desarrollada en la sede de la OCDE en París, el presidente Javier Milei volvió a apelar al discurso de la herencia recibida para justificar el rumbo económico actual y proyectar compromisos a futuro. Ante empresarios europeos, el mandatario supeditó el éxito definitivo de su programa económico a una eventual reelección presidencial, afirmando que el año 2028 marcará el punto más alto de prosperidad en la historia del país.
Durante su intervención en el Château de la Muette, el jefe de Estado respaldó de manera explícita la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, del titular del Banco Central, Santiago Bausili, y del canciller Pablo Quirno. Milei sostuvo que la administración actual no se desviará del trazado fiscal acordado ni cederá ante exigencias electorales, descartando de plano cualquier flexibilización del gasto público de cara a los próximos turnos comiciales.
El discurso presidencial dejó en claro que el Ejecutivo apuesta a consolidar la llegada de inversiones extranjeras bajo la promesa de seguridad jurídica y disciplina fiscal estricta. Al ratificar que «al populismo no se lo combate con más populismo, sino con más libertad y más ortodoxia», el Gobierno busca enviar una señal de firmeza a los mercados internacionales, mientras la efectividad de estas promesas sigue sometida al escrutinio y las necesidades de la economía real en las provincias.
