La Selección Argentina disputará este sábado a las 21 en el Estadio Monumental su segundo compromiso de la fecha FIFA frente a Burkina Faso. Tras la victoria por 4-0 sobre Bolivia en Córdoba, el director técnico Lionel Scaloni analiza introducir modificaciones operativas en la estructura titular. La programación de esta serie de amistosos frente a seleccionados de escaso rodaje competitivo vuelve a generar debate en el ámbito deportivo sobre la verdadera utilidad de estos compromisos para el recambio generacional del plantel nacional.
En el plano táctico, Scaloni mantiene indefiniciones puntuales en la línea defensiva y en la zona de creación, mientras busca darles rodaje a juveniles con poca presencia internacional. La pugna por el lateral izquierdo entre Román Vega y Facundo Medina representa uno de los focos de prueba, sumado a las alternativas en la mitad de la cancha donde compiten Gianluca Prestianni, Matías Soulé, Nicolás Paz y Franco Mastantuono. La delantera, en tanto, mantendría el esquema con Julián Álvarez y Lautaro Martínez desde el inicio.
Más allá del ensayo futbolístico frente al conjunto africano y del posterior duelo agendado ante Benín, la elección de los rivales en estas ventanas internacionales expone la lógica comercial que impera en la agenda del fútbol mundial. La falta de exigencia ante potencias de primer orden abre el interrogante sobre el margen real de evaluación que tiene el cuerpo técnico, en una etapa donde la exigencia competitiva debería ser el parámetro central para medir el rendimiento de la Selección.
