La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este miércoles la intención de fijar una nueva zona de exclusión marítima que abarcará sectores clave del golfo de Omán y se extenderá hacia el mar Arábigo.
La medida, oficializada por el portavoz del cuerpo militar, general de brigada Hosein Mohebi, establece que las embarcaciones que ingresen a dicho perímetro sin autorización previa quedarán sujetas a sanciones operativas. El anuncio se enmarca en un escenario de profunda confrontación armada con Estados Unidos en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, un corredor crítico para el comercio energético global que permanece bloqueado desde finales de febrero.
La escalada verbal y militar sumó advertencias explícitas hacia Washington. Desde Teherán aseguraron que responderán con contundencia multiplicando los objetivos militares ante cualquier nueva ofensiva estadounidense. Para destrabar el tránsito por Ormuz, el régimen iraní condiciona la reapertura del paso al cese de las operaciones militares en Líbano, el levantamiento del bloqueo naval en Yemen, la suspensión de sanciones económicas, el congelamiento de acciones contra sus programas nuclear y de misiles, y la liberación de 24.000 millones de dólares en activos bloqueados en el exterior.
El cuadro de situación devino en un cerco cruzado donde conviven bombardeos a buques petroleros, ataques a bases en Medio Oriente y el bloqueo recíproco a las operaciones portuarias. La negativa de Estados Unidos a aceptar las exigencias presentadas por Teherán mantiene en vilo las rutas comerciales marítimas, impactando de forma directa en el mercado energético e incrementando el riesgo geopolítico a nivel global.
