Una nueva maniobra parlamentaria volvió a exponer las complejas negociaciones que se tejen en los pasillos del Congreso a expensas de la transparencia institucional. En una jornada atravesada por tensiones, el sector político alineado con el gobernador Maximiliano Pullaro resultó determinante para destrabar un dictamen de mayoría en el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, salvando de un virtual bloqueo la estrategia del gobierno nacional para mantener en pie el DNU 70/23.
La jugada, coordinada desde la conducción del bloque Provincias Unidas por Gisela Scaglia en directo diálogo con la Jefatura de Gabinete nacional, consistió en el reemplazo intempestivo de un legislador ausente para sumar la firma del diputado santafesino José Núñez. Con este movimiento de último minuto, el oficialismo alcanzó la firma número 34 necesaria para despachar el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, restituyendo de forma estratégica los límites a la venta de tierras a extranjeros para desactivar el quórum de la sesión opositora.
El episodio no solo generó inmediatos contrapuntos y acusaciones de boicot dentro del propio espacio parlamentario por la alteración de los plazos reglamentarios, sino que reavivó los cuestionamientos sobre los intercambios políticos de fondo. Detrás del respaldo santafesino a las iniciativas clave de la Casa Rosada se vislumbra un esquema de mutua conveniencia partidaria, donde el acompañamiento en el recinto nacional se traduce en acuerdos tácticos frente a las disputas electorales que se proyectan en el territorio provincial.
