Un colapso urbano de proporciones críticas mantiene en vilo a la capital de Tailandia. Las autoridades locales declararon oficialmente a Bangkok como zona de desastre tras registrarse casi 48 horas ininterrumpidas de lluvias torrenciales. La medida, que abarca a la totalidad de los 50 distritos que integran la metrópoli, habilita la ejecución de fondos de emergencia y el despliegue de medidas extraordinarias para contener la crisis.
El volumen de agua acumulado superó los 290 milímetros entre la tarde del jueves y la mañana de este sábado, dejando al descubierto la fragilidad del sistema de drenaje ante eventos meteorológicos extremos. La infraestructura del este de la ciudad y las cuencas lindantes a la red de canales principales colapsaron al alcanzar su capacidad máxima. Grandes avenidas, áreas comerciales y viviendas particulares quedaron completamente anegadas, mientras el agua superó el nivel de las rodillas en las arterias más transitadas.
El gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, instó a la población a permanecer en sus hogares para no entorpecer las tareas de asistencia y urgió a los residentes de zonas vulnerables a poner a resguardo sus bienes. Pese al funcionamiento ininterrumpido de las estaciones de bombeo a su máxima potencia, más de 13 avenidas principales permanecen intransitables y cerca de mil personas debieron ser evacuadas a refugios temporales.
La magnitud de la catástrofe obligó al primer ministro Anutin Charnvirakul a suspender de forma urgente su agenda oficial en Londres para retornar al país. El fenómeno no es aislado: el impacto del monzón combinando con un sistema de baja presión afecta a 21 provincias del país, registrando un saldo acumulado superior a las 84.000 personas damnificadas a nivel nacional.
El informe oficial del Departamento Meteorológico advierte que el margen de maniobra es estrecho, dado que el volumen de precipitación registrado en lo que va de septiembre prácticamente duplica la media histórica. De no ceder las condiciones climáticas en las próximas horas, los equipos de emergencia estiman que los trabajos de drenaje completo podrían extenderse por más de tres días, manteniendo paralizada a una de las capitales más densamente pobladas del sudeste asiático.
