Este 30 de septiembre se cumplen tres años del brutal asesinato de Ivana Garcilazo, la hincha de Rosario Central abatida por un piedrazo tras un clásico rosarino. La tragedia expuso, una vez más, la desidia estructural y la incapacidad de los mecanismos de prevención estatal para controlar la violencia sistemática en las calles. Lo que debió ser un operativo de seguridad eficiente en las inmediaciones del Parque Independencia finalizó con una joven asesinada en Ovidio Lagos y Montevideo mientras transitaba en su motocicleta.
El crimen no fue una casualidad ni un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un terreno liberado a la intolerancia fanática. A tres años del impacto fatal que terminó con la vida de Ivana, la justicia formal inicia la etapa de juzgamiento: el próximo lunes 5 de octubre comenzará el juicio oral y público en los Tribunales Provinciales. El debate, previsto hasta el 22 de octubre con jornadas desde las 8:00, estará a cargo del tribunal integrado por los jueces Natalia Benvenuto, Jorge Rodríguez y Nicolás Vico Gimena.
En el banquillo se sentarán Ariel Matías Cabrera (45), Juan José Massón (43) y Damián Gerardo Reifenstuel (47), imputados como coautores de homicidio simple agravado por la ley de espectáculos deportivos. Mientras la Fiscalía exigirá 30 años de prisión sosteniendo que existió un ataque conjunto y coordinado, la querella de la familia demandará 33 años de cárcel. El proceso judicial expondrá las responsabilidades individuales de los acusados, pero también mantendrá abierta la deuda institucional ante una sociedad harta de la impunidad y el descontrol.
