En un movimiento estratégico dentro del reordenamiento geopolítico regional, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, arribó este sábado a Caracas para mantener una cumbre bilateral con la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. El encuentro representa la segunda visita de un jefe de Estado al país caribeño tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro y busca trazar una hoja de ruta concreta para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares, interrumpidas formalmente a comienzos de 2025.
La cumbre, impulsada con la mediación de mandatarios de la región y la anuencia de Washington, expone la supremacía de la diplomacia pragmática sobre los alineamientos ideológicos. La agenda bilateral abarca ejes prioritarios como la gestión de los flujos migratorios, la reapertura del comercio bilateral y el diferendo financiero por la deuda acumulada por la estatal Petropar por compras de hidrocarburos, cuyo monto estimado ronda los 300 millones de dólares y permanece en arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional.
El acercamiento a la administración de transición venezolana opera como una escala previa clave antes del despliegue internacional de Peña en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Allí, el presidente paraguayo buscará ratificar la posición de Asunción dentro de las nuevas alianzas hemisféricas impulsadas por la Casa Blanca, equilibrando su perfil como aliado estratégico de Estados Unidos con la necesidad de resolver deudas estructurales e intereses comerciales en el tablero sudamericano.
