El margen de error se agotó en el Brigadier López. Este domingo, desde las 16:45, Colón recibirá a Los Andes por la fecha 30 de la Zona A de la Primera Nacional, en un compromiso que va mucho más allá de la suma de tres puntos. Tras acumular tres derrotas consecutivas —frente a Deportivo Morón, Racing de Córdoba y Godoy Cruz—, el conjunto sabalero llega con la urgencia de reestructurar su funcionamiento colectivo y frenar un declive que compromete sus aspiraciones en el certamen.
El impacto inicial generado tras la llegada del entrenador Iván Delfino, que se tradujo en tres victorias en fila, terminó diluyéndose rápidamente. Si bien la distancia respecto al liderazgo de la zona volvió prácticamente inalcanzable la chance del primer ascenso directo, Colón —actualmente en la sexta posición— aún conserva posibilidades matemáticas de escalar ubicaciones clave. Finalizar entre los primeros cuatro puestos le otorgaría la ventaja deportiva y la localía en los cruces a partido único dentro del torneo Reducido, un factor determinante en las instancias de eliminación directa.
Frente a un rival como Los Andes, que desembarca en Santa Fe necesitado de unidades para consolidarse en puestos de clasificación, la exigencia para la plantilla rojinegra es doble. Para las aspiraciones de la institución de la capital provincial, el desafío no consiste únicamente en maquillar el resultado con una victoria aislada, sino en construir un patrón de juego sólido y confiable antes de encarar la fase decisiva por el segundo cupo a la Primera División.
