El máximo tribunal de justicia de la provincia de Santa Fe se encamina hacia una transformación estructural sin precedentes que redefinirá el equilibrio del poder judicial y político santafesino. Entre el 20 y el 25 de noviembre próximo, el ministro Roberto Falistocco formalizará su retiro definitivo tras 35 años de permanencia en el cuerpo y siete mandatos como presidente. Su salida se concreta en pleno proceso de reestructuración tras la reforma constitucional y la fijación del límite de 75 años para el ejercicio de los magistrados.
La salida de Falistocco —quien destacó avances como la digitalización y la oralidad pero alertó por la crónica falta de jueces frente a la alta demanda procesal— forma parte de un esquema escalonado de vacantes y coberturas. Su lugar será ocupado por Jorgelina Genghini, sumándose a la reciente incorporación de Diego Maciel y la llegada de Aldo Alurralde en reemplazo del actual presidente, Rafael Gutiérrez, cuya salida está prevista para fin de año. Estas designaciones completan una renovación de más de la mitad del tribunal, sumándose a las previas aprobaciones legislativas de Jorge Baclini, Margarita Zabalza y Rubén Weder.
El recambio institucional no está exento de fuerte impacto político, ya que el propio Rafael Gutiérrez abrió la puerta a una candidatura a la Cámara de Diputados provinciales en la estructura del peronismo. La eventual transición directa de la conducción de la Corte Suprema hacia las listas electorales enciende el debate en los pasillos de la Casa Gris y en el arco político sobre los límites, las influencias y los compromisos en la reconfiguración de las instituciones santafesinas.
