Llegó el punto final para el ciclo más emblemático en la historia reciente del fútbol nacional. Lionel Messi vestirá este martes por última vez la camiseta de la Selección Argentina en un encuentro amistoso frente a Benín, programado para las 20 en el Estadio Monumental. Tras más de dos décadas de trayectoria en el conjunto albiceleste, el capitán rosarino de 39 años le pone fin a una etapa que no solo reconfiguró el mapa del deporte global, sino que expuso de forma constante las tensiones, disputas y dinámicas del espectáculo deportivo masivo en nuestro país.
El anuncio de su retiro, realizado el pasado 31 de agosto, clausura una estadística abrumadora: 207 partidos disputados, 122 goles y 66 asistencias, coronados por los títulos de la Copa América 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y la Copa del Mundo en Qatar. Sin embargo, el desenlace llega condicionado por los acontecimientos recientes. La caída en la final del Mundial 2026 frente a España y el duro golpe personal por el fallecimiento de su padre, Jorge, precipitaron una decisión que interpela de lleno la sostenibilidad del ritmo de alta competencia en el fútbol moderno.
La cita de esta noche en Núñez excede el trámite deportivo de un amistoso sin equivalencias técnicas. Con tribunas colmadas, el evento funciona como la puesta en escena de un adiós postergado y como el reflejo de una sociedad que encuentra en la figura del astro rosarino una de sus últimas referencias colectivas indiscutidas. Se apagan los reflectores para el diez en la Selección, abriendo de inmediato el debate inevitable sobre el rumbo y la reestructuración del fútbol argentino de cara al futuro.
