La reformulación de las reglas de juego político en la provincia de Santa Fe comenzó a reconfigurar los armados de cara a los comicios de 2027. La nueva legislación electoral, que elevó el piso proscritivo al 4% del padrón para la categoría de diputados y unificó la boleta de gobernador y legisladores, obliga a espacios de la oposición como el Frente Amplio por la Soberanía (FAS) a recalcular su estrategia de supervivencia. En este contexto, la figura del diputado provincial Carlos Del Frade emerge como una posible candidatura a la gobernación para traccionar los votos requeridos y sostener la representación parlamentaria del espacio de centroizquierda.
Las transformaciones en el diseño del sistema de boleta única impactan de forma directa en las fuerzas minoritarias, exigiendo más de 110 mil sufragios para garantizar bancas en la Cámara de Diputados. La obligatoriedad de llevar una fórmula ejecutiva competitiva para potenciar la boleta legislativa genera posturas encontradas dentro del propio frente, donde conviven sectores del socialismo no alineado con Unidos y vertientes de origen radical. En tanto, diversas corrientes del Partido Justicialista siguen con atención los movimientos de Del Frade con la intención de sumar a la centroizquierda en un frente opositor ampliado frente a las políticas del oficialismo provincial y nacional.
No obstante, las posibilidades de una convergencia formal entre el FAS y el peronismo tropiezan con barreras estructurales y éticas insalvables. El propio Del Frade y dirigentes de su espacio mantienen una distancia crítica respecto de las figuras que hoy detentan el poder territorial dentro del PJ santafesino, como el senador Armando Traferri, a quien cuestionan fuertemente. A ello se suma el reproche explícito por el rol de los senadores del PJ al avalar las modificaciones electorales impulsadas por el Ejecutivo de Maximiliano Pullaro, lo que condiciona cualquier tipo de entendimiento programático o electoral.
