El deterioro de las condiciones socioeconómicas, la precarización laboral y la pérdida del poder adquisitivo han generado un impacto directo en el bienestar emocional de la población, provocando una saturación creciente en el sistema de salud mental de la provincia de Santa Fe. Desde el Colegio de Psicólogos de Santa Fe advierten sobre un marcado incremento en la demanda de atención en efectores públicos, impulsado tanto por quienes carecen de cobertura como por pacientes que, aun contando con obra social o prepaga, ya no pueden afrontar los costos de los tratamientos o copagos en el sector privado.
Las estadísticas nacionales reflejan la gravedad del cuadro de situación. Durante 2025, el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) registró 5.209 muertes por suicidio en Argentina, lo que representó un incremento del 22,6% respecto al año anterior. En territorio santafesino se contabilizaron 461 casos, consolidando una tasa de 13,2 por cada 100.000 habitantes mayores de cinco años, un guarismo que se ubica significativamente por encima de la media nacional, fijada en 11,8.
Barreras de acceso, presupuesto y la urgencia de abordar las infancias
En diálogo con la prensa, la presidenta del Colegio de Psicólogos de Santa Fe, Victoria Castro, enfatizó que el sufrimiento subjetivo no puede escindirse del contexto social. Al respecto, datos del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la UBA señalan que el 50% de las personas que reconocen necesitar asistencia psicológica no pueden acceder a ella, situando a los factores económicos como el obstáculo principal (43,4%). Esta coyuntura coincide con los hallazgos del Segundo Informe Federal de Salud Mental 2026, presentado recientemente ante el Senado de la Nación, donde se alerta sobre el desfinanciamiento del área y el agravamiento de cuadros de ansiedad y depresión en franjas etarias cada vez más tempranas.
Ante este panorama, la entidad profesional remarcó la urgencia de fortalecer la prevención y la promoción de la salud mental en las infancias y adolescencias mediante dispositivos comunitarios, escuelas y clubes, desmitificando la idea de que la asistencia debe reducirse al consultorio individual. Asimismo, desde el sector reclaman un mayor presupuesto estatal para jerarquizar las condiciones laborales de los trabajadores de la salud y garantizar la presencia de equipos interdisciplinarios capacitados para contener la demanda en el primer nivel de atención.
